EL BARRIO DE LOS INTELECTUALES: DE SAINT-GERMAIN-DES-PRÉS A LUXEMBURGO
- Fede y Mariana

- 26 abr
- 6 min de lectura
Actualizado: 1 may
PARIS - FRANCIA

Este recorrido te lleva por el corazón del París bohemio, donde los filósofos escribían en los cafés y la aristocracia descansaba en sus jardines. Es un trayecto ideal para hacer con calma, disfrutando de la mezcla entre historia, lujo y cultura.
PUNTOS DE INTERÉS: Iglesia de Saint-Germain; Cafés Históricos (Flore y Deux Magots); Boulevard Saint-Germain; Brasserie Lipp; Iglesia de Saint-Sulpice; Palacio y Jardines de Luxemburgo.
TIEMPO APROXIMADO: Entre 3 y 4 horas.
1. IGLESIA DE SAINT-GERMAIN-DES-PRÉS
Es la iglesia más antigua de París. Fue fundada en el año 543 por el rey Childeberto I para custodiar reliquias de la Santa Cruz y la túnica de San Vicente. Durante siglos no fue solo una iglesia, sino una poderosa abadía benedictina que funcionaba casi como una ciudad independiente, con sus propios muros y campos (de ahí el nombre "des-Prés", que significa "de los prados"). Pasó por todo: fue saqueada e incendiada por los vikingos, reconstruida en los siglos XI y XII, y sufrió daños graves durante la Revolución Francesa, cuando se usó como almacén de pólvora.
Aunque su exterior parece sencillo, su interior es una joya de frescos coloridos y capiteles medievales. A diferencia de la mayoría de las iglesias famosas de París que son puramente góticas (como Notre Dame), Saint-Germain conserva su estructura románica. Sus arcos redondos y su torre campanario son de los pocos ejemplos que quedan en la ciudad de esa época. Al entrar, te vas a sorprender: en el siglo XIX, el artista Hippolyte Flandrin decoró las paredes con frescos y colores vibrantes (azules, dorados, rojos) que te dan una idea de cómo se veían las iglesias medievales originalmente.
Aquí descansan los restos del filósofo René Descartes. También están los restos de algunos reyes merovingios. Hoy en día, la iglesia es el centro espiritual de Saint-Germain-des-Prés, el barrio que en el siglo XX fue el epicentro del existencialismo y la vida bohemia.
Info útil: Entrada gratuita. Abierta todos los días de 8 a 20 hs.
2. LOS CAFÉS HISTÓRICOS Y EL BOULEVARD
El Boulevard Saint-Germain es la columna vertebral de la Rive Gauche. Es, posiblemente, la arteria con más estilo de todo París. Caminar por él es ver la convivencia perfecta entre librerías antiguas y boutiques de lujo (Dior, Armani, Lagerfeld). Un lugar donde el lujo actual se mezcla con el fantasma de los intelectuales que cambiaron el mundo en el siglo XX.
Dato: Justo enfrente de la Iglesia está la Place Jean-Paul Sartre-Simone de Beauvoir, nombrada en honor a la pareja de filósofos que hizo de este barrio su hogar y centro de debate.
El "Triángulo de Oro" Intelectual
En estos cafés no solo se servía café; se gestaron revoluciones filosóficas, literarias y artísticas. Los tres más importantes están a pasos de distancia:
Café de Flore: El alma de Saint-Germain-des-Prés Famoso por su fachada florida y su impecable estilo Art Déco, este café es una parada obligatoria en París (no se pierdan su legendario chocolate caliente).
Desde su aparición en 1887, el Flore se convirtió en el epicentro de la libertad creativa. Fue aquí donde Guillaume Apollinaire gestó las bases del dadaísmo e inventó la palabra "surrealismo". Hacia los años 30, el café se consolidó como el refugio de una mezcla ecléctica de intelectuales, cineastas como Marcel Carné y la famosa "pandilla" de Jacques Prévert. Con la Ocupación, el lugar funcionó como oficina y hogar para Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, quienes transformaron sus banquetas en la cuna de la filosofía existencialista. En la posguerra, el ambiente se internacionalizó con figuras como Hemingway y Truman Capote, mientras que en los 60 se transformó en un escaparate de la modernidad, atrayendo a estrellas de la Nouvelle Vague, diseñadores como Yves Saint Laurent y pensadores como Roland Barthes.
Dato curioso (El Prix de Flore): Creado en 1994 por su propietario, Miroslav Siljegovic, este premio literario galardona cada otoño a un autor joven y original. El ganador, aparte de una recompensa económica, recibe el derecho a beber una copa de vino blanco Pouilly cada día del año en una copa de cristal grabada con su nombre.
Les Deux Magots: El palco del surrealismo Reconocible por su icónica terraza verde y sus dos estatuas chinas que presiden el salón desde 1885, este café es donde nació el París intelectual.
Fue aquí donde el surrealismo tomó forma bajo la mirada de André Breton, y donde un joven Ernest Hemingway escribía sus crónicas mientras Pablo Picasso revolucionaba la pintura. En los años de posguerra, sus mesas fueron testigos de las discusiones de Albert Camus.
Dato curioso (Un premio nacido de la rebeldía): En 1933, cansados de la rigidez de los grandes premios literarios, los habituales fundaron el Prix Les Deux Magots. Fue el primer café en tener su propio galardón, adelantándose décadas al Flore.
Brasserie Lipp: El templo de la tradición y la política Ubicada justo enfrente de la iglesia desde 1880, es una institución de la vida pública francesa. Mientras los otros cafés eran para filósofos, Lipp fue el favorito de presidentes, ministros y figuras del cine como Marcello Mastroianni o Belmondo. Conserva un interior Art Nouveau deslumbrante, con mosaicos y espejos enormes. Atravesar sus puertas es entrar a un París que se niega a cambiar, donde los camareros visten el tradicional chaleco negro y delantal blanco.
3. IGLESIA DE SAINT-SULPICE Y SU FUENTE
La Iglesia de Saint-Sulpice es uno de los templos más imponentes y singulares de París. Aunque su fachada es famosa por la asimetría de sus dos torres —resultado de un proceso de construcción que duró más de un siglo y quedó técnicamente inconcluso—, su verdadera joya se encuentra en el interior. Al cruzar sus puertas, te recibe una amplitud sobrecogedora.
Para los amantes del arte, alberga tres frescos magistrales de Eugène Delacroix. En la Capilla de los Ángeles, se puede admirar "La lucha de Jacob con el ángel". Además, la iglesia es mundialmente conocida por su Gnomon, una línea de latón en el suelo que funciona como un calendario solar astronómico, y que ganó fama mística gracias a la novela El Código Da Vinci.
Justo frente a la entrada principal se despliega la majestuosa Fuente de los Cuatro Puntos Cardinales. Diseñada por Visconti en el siglo XIX, presenta las estatuas de cuatro obispos célebres de la época de Luis XIV. Es un detalle curioso que cada estatua mira hacia un punto cardinal diferente, pero ninguno de los obispos representados llegó a ser nombrado cardenal, lo que le da un toque de ironía histórica al conjunto.
4. JARDINES Y PALACIO DEL LUXEMBURGO (EL SENADO)
Los Jardines de Luxemburgo son el corazón verde de la margen izquierda. Todo comenzó en 1612, cuando María de Médici, viuda de Enrique IV, decidió que el Louvre le resultaba demasiado frío. Añorando su Florencia natal, compró los terrenos al Duque de Luxemburgo para construir una residencia que le recordara al Palacio Pitti. Así nació este oasis de 25 hectáreas, un rincón de la Toscana en pleno París.
María de Médici encargó a Rubens una serie de 24 cuadros monumentales para decorar las galerías del palacio. Estas pinturas narraban la vida de la reina de forma heroica; hoy, esa colección (el Ciclo de María de Médici) se puede ver en el Museo del Louvre. El palacio tuvo una biografía fascinante: fue prisión en la Revolución Francesa y ocupado por la Luftwaffe en la Segunda Guerra Mundial. Hoy, como sede del Senado de Francia, sus muros de piedra almohadillada custodian el poder legislativo.
Caminar por sus senderos es descubrir un museo al aire libre con 102 estatuas. La cultura brota en cada rincón: desde el Museo de Luxemburgo hasta el teatro de marionetas (Grand Guignol). En el gran estanque central, es habitual ver a niños dirigiendo pequeños barcos de vela de madera, una postal detenida en el tiempo. Las famosas sillas metálicas verde salvia permiten disfrutar del sol en el salón compartido más grande de París.
Entre las esculturas, la Fuente Médici es el rincón más romántico y tranquilo. También destacamos la estatua de la escritora George Sand, un símbolo de la rebeldía intelectual que desafió las normas de su época. Si querés saber más, entrá al link: [RUTA DE MUJERES EN PARÍS].
Más allá de su estética, el parque ofrece rincones sorprendentes como su huerto de frutales (con variedades antiguas de manzanas y peras) o las colmenas que producen una miel muy codiciada. Ya sea para admirar sus orquídeas en los invernaderos o pasear bajo sus castaños, los Jardines de Luxemburgo encarnan el ideal de la art de vivre parisina.
RECORRIDO COMPLETO Y MAPA





























