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Huellas de Mujer en Barranco Lima: Ruta de Memoria, Arte Urbano y Poesía Callejera

Foto del escritor: Y Nosotras, donde estamos?
Y Nosotras, donde estamos?
24 oct
5 min de lectura

Actualizado: 24 oct

1. Mural y Estatua de Chabuca Granda


Ubicación: Plazuela Chabuca Granda   a escasos pasos del Puente de los Suspiros 


María Isabel Granda y Larco, universalmente admirada como Chabuca Granda, representa la voz lírica más refinada de la música criolla y afroperuana. Su talento trascendió las convenciones de su época al fusionar poesía culta con ritmos populares costeños y afrodescendientes. A través de composiciones emblemáticas como La flor de la canela y Fina estampa, inmortalizó los rincones de Lima y dignificó las raíces culturales populares, convirtiéndose en un faro indispensable para la identidad musical de América Latina.


El conjunto conmemorativo erigido en su honor cuenta con una distinguida escultura tallada en madera policromada, acompañada por la figura de un chalán a caballo, además de murales cercanos que celebran su silueta altiva y expresiva. La estatua, rodeada por buganvilias y pérgolas tradicionales, capta su porte elegante con la mano alzada, como si aún sostuviera una copla al aire mientras contempla el tránsito de vecinos y viajeros que cruzan el corazón del distrito.


Visitar este hito en la plazuela es redescubrir cómo las mujeres transforman y resignifican el paisaje limeño. Chabuca no solo cantó a su entorno, sino que fundó un imaginario urbano propio que sigue latiendo en cada compás del vals. Este rincón constituye una parada imprescindible para reconocer la impronta de una creadora que derribó estereotipos de género desde la elegancia, la valentía y la investigación de las raíces afroperuanas.


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2. Mural de Susana Baca


Ubicación: Entorno cultural de Barranco 



Susana Baca de la Colina es una figura monumental de la cultura viva comunitaria, guardiana fundamental del legado sonoro afroperuano e investigadora incansable de la memoria colectiva. Tres veces ganadora del Latin Grammy y exministra de Cultura, Susana convirtió su canto en un acto de justicia histórica, visibilizando la dignidad, el dolor y la fiesta de las comunidades negras que edificaron la identidad del Perú frente al olvido y la discriminación sistemática.


La obra mural inspirada en Susana (entre ellas la destacada intervención Yana Runa, realizada por el artista Roberto Peremese) rescata su figura luminosa con colores cálidos, gestos de entrega absoluta al cantar y motivos botánicos que aluden a la tierra. Ver sus ojos cerrados o su risa abierta plasmada a gran escala detiene el paso acelerado del transeúnte, ofreciendo una experiencia de contemplación que fusiona la raíz afroandina con la modernidad del arte urbano limeño.


La presencia de Susana Baca en las paredes del distrito simboliza una conquista del espacio público por parte de la voz femenina afrodescendiente. El mural actúa como un recordatorio visual contra la invisibilización, demostrando que los muros de la ciudad son lienzos vivos para reivindicar las luchas cotidianas de las mujeres que preservan la memoria de sus ancestros a fuerza de convicción y poesía.


3. Mural de Rosita Guzmán


Ubicación: Corredor artístico de la Bajada de Baños 



Rosa Guzmán León, conocida con afecto y respeto unánime como Rosita Guzmán, es una de las intérpretes vivas más auténticas de la guardia vieja y la tradición criolla de Lima. Heredera directa de una estirpe musical de barrio alto y callejón, su canto encarna la resistencia barrial, el saber compartido en patios familiares y la preservación oral de un patrimonio musical que rehúsa desaparecer ante las modas comerciales contemporáneas.


En los murales urbanos de Barranco dedicados a homenajear a defensoras de la tierra y la cultura popular, la estampa de Rosita ha sido retratada junto a otras mujeres emblemáticas de la historia peruana reciente. Con trazos vivaces que exaltan su mirada entrañable y su porte de matrona criolla, el mural captura esa complicidad comunitaria que solo las grandes maestras populares transmiten al entonar versos que llevan generaciones resonando en los solares limeños.


Pasear frente a este mural invita a reflexionar sobre las guardianas anónimas y de a pie de nuestras urbes. A menudo la historia oficial olvida a las intérpretes que educaron el oído de barrios enteros; por eso, situar a Rosita Guzmán en las paredes de Barranco devuelve el protagonismo a las mujeres que sostuvieron el tejido social de la ciudad desde la cocina, la guitarra, la hermandad vecinal y la voz comunitaria.


4. Mural de Susy Díaz


Ubicación: Bajada de la Oroya, confluencia hacia la Bajada de  BAÑOS



Ivonne Susana Díaz Díaz, célebremente conocida como Susy Díaz, representa un fenómeno insoslayable de la cultura pop, la televisión y la política peruana de finales del siglo XX. Figura controversial, carismática y siempre disruptiva, desafió los códigos de la alta política cuando fue elegida Congresista de la República en 1995 mediante una icónica campaña de base popular y humorística, presentando más de un centenar de iniciativas de ley a lo largo de su gestión parlamentaria.


El mural ubicado en la pintoresca Bajada de la Oroya es una obra de estética pop kitsch que reproduce sus característicos labios carmesí, su melena platinada y sus célebres frases que forman parte del léxico popular peruano contemporáneo. Los muralistas urbanos juegan con la iconografía mediática, celebrando su audacia y su capacidad de apropiarse de los reflectores públicos para construir un personaje inmune al prejuicio de las élites.


Incorporar a Susy Díaz en una ruta de arte urbano abre un debate sumamente enriquecedor sobre la democratización del espacio urbano y la cultura popular. Su mural interpela las normas del decoro y la solemnidad tradicional, evidenciando cómo las mujeres populares usan la parodia, el ingenio y la reapropiación mediática para subvertir las estructuras jerárquicas y asentarse de forma imborrable en el imaginario colectivo del país.


5. Mural de Blanca Varela


Ubicación: Av. Pedro de Osma 410 Barranco



Blanca Varela es una de las voces poéticas más punzantes, lúcidas y deslumbrantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Vinculada íntimamente a Barranco —donde residió durante largas etapas de su vida frente al mar—, su escritura diseccionó el cuerpo, la maternidad, el dolor existencial y la condición humana con una sobriedad desgarradora que despojó a la poesía lírica de cualquier adorno vacuo o condescendiente.


Los murales y homenajes visuales dedicados a Blanca Varela en las calles barranquinas suelen destacar su mirada penetrante y austera, fusionando su retrato en escala de grises con fragmentos textuales de sus poemarios más memorables, como Canto villano. Estas piezas plásticas dialogan íntimamente con la arquitectura bohemia circundante, creando una pausa de recogimiento intelectual entre la humedad salina y las casonas centenarias del vecindario.


Recordar a Blanca Varela en los muros por donde caminó restituye el valor de la introspección y el pensamiento crítico femenino en el ámbito público. Frente a una monumentalidad urbana típicamente masculina y militar, el homenaje gráfico a una poeta de su envergadura demuestra que la palabra reflexiva, la disidencia estética y el silencio poético también tienen el poder de refundar una ciudad.

 

6. Mirador Catalina Recavarren


Ubicación: Mirador Catalina Recavarren  calle La Ermita 150, al costado de la Ermita y el Puente de los Suspiros 



Catalina Recavarren de Zizold fue una notable escritora, poetisa, periodista y oradora peruana del siglo XX, reconocida por su activa militancia feminista y su defensa inquebrantable de los derechos cívicos y políticos de las mujeres en el Perú. Su pluma combativa y su brillante presencia oratoria desafiaron el ambiente conservador limeño de su época, consolidándola como una intelectual clave en la lucha por el sufragio femenino y la emancipación laboral.


El mirador que lleva su nombre es un balcón privilegiado sobre el acantilado barranquino, donde los senderos de piedra y las barandas de madera se asoman a la inmensidad del océano Pacífico y a la verde quebrada de la Bajada de Baños  Dotado de placas conmemorativas y rodeado por faroles coloniales, el espacio invita a la pausa, permitiendo contemplar los atardeceres dorados de la Costa Verde bajo la tutela simbólica de una de las grandes pioneras del librepensamiento nacional.


Bautizar un mirador con el nombre de Catalina Recavarren es un acto de justicia espacial cargado de simbolismo. Asomarse a este mirador no es solo disfrutar de una de las panorámicas más bellas de Lima, sino pararse en un punto ganado para la memoria de una mujer que enseñó a toda una sociedad a mirar más allá de sus propios límites y horizontes preconcebidos.




















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