LAS 10 HEROINAS DORADAS
- Y Nosotras, donde estamos?

- 28 mar
- 9 Min. de lectura
Actualizado: hace 6 días
PARIS - FRANCIA
"Les Femmes d'Or", diez esculturas doradas que fueron protagonistas de la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de 2024 pueden ser visitadas en Paris. Estas estatuas no solo decoran la ciudad; vienen a equilibrar la balanza en una capital donde, históricamente, la inmensa mayoría de los monumentos homenajeaban a hombres.
Originalmente, estas figuras emergieron de las aguas del Sena durante el desfile olímpico. Hoy, son un símbolo permanente de las mujeres que cambiaron la historia de Francia y del mundo. Aquí te cuento quiénes son estas diez "Mujeres de Oro":
1. Olympe de Gouges (1748-1793)
Escritora y política, redactó la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana. Fue una pionera absoluta que pagó con su vida su defensa de la igualdad durante la Revolución Francesa.
No solo escribió la Declaración de los Derechos de la Mujer, sino que fue una de las primeras en luchar activamente contra la esclavitud en las colonias francesas. Su valentía la llevó a enfrentarse incluso a Robespierre durante la época del Terror; murió en la guillotina defendiendo que, si la mujer tiene el derecho de subir al cadalso, también debe tener el de subir a la tribuna pública.
Fue una visionaria que no solo pidió el voto, sino que propuso un sistema de protección para la maternidad y la infancia, y abogó por el derecho al divorcio. Su firmeza fue tal que, incluso frente al tribunal que la condenó, no se retractos de sus ideas
Además de su faceta política, Olympe fue una dramaturga que utilizó el teatro para denunciar la opresión. En su obra La esclavitud de los negros, puso en escena la crueldad del sistema colonial, algo extremadamente arriesgado para 1792. Su legado nos recuerda que la lucha por la igualdad de género es inseparable de la lucha por los derechos humanos universales.
2. Alice Milliat (1884-1957)
Gracias a ella, las mujeres pueden competir en los Juegos Olímpicos. Fue la fuerza impulsora de los primeros Juegos Mundiales Femeninos cuando las instituciones deportivas se negaban a incluirlas.
Fue una atleta completa (remadora, nadadora y jugadora de hockey) que entendió que el deporte era una herramienta de emancipación. Ante la negativa de Pierre de Coubertin de incluir mujeres en los Juegos Olímpicos, ella organizó los "Juegos Olímpicos Femeninos" en 1922, demostrando al mundo que la resistencia física no tenía género y obligando al Comité Olímpico a ceder.
Su lucha no fue solo deportiva, sino diplomática. Fundó la Federación Deportiva Femenina Internacional y se enfrentó cara a cara con los hombres más poderosos del deporte mundial. Gracias a su persistencia, en los Juegos de Ámsterdam 1928 las mujeres pudieron participar finalmente en pruebas de atletismo, rompiendo el mito de que el esfuerzo físico extremo dañaba la "feminidad".
A pesar de su éxito monumental, Milliat murió en el anonimato y fue olvidada por la historia oficial del deporte durante décadas. La instalación de su estatua dorada es un acto de justicia histórica que reconoce que los Juegos Olímpicos modernos no serían lo que son hoy sin su presión constante para que las mujeres ocuparan su lugar en el podio.
3. Gisèle Halimi (1927-2020)
Abogada y activista franco-tunecina. Su lucha fue clave para la despenalización del aborto en Francia y para que la violación fuera reconocida legalmente como un crimen.
Como abogada, su legado es inmenso. Su momento más icónico fue el "Proceso de Bobigny" en 1972, donde defendió a una joven juzgada por abortar tras una violación. Convirtió el juicio en un proceso contra la ley misma, logrando una movilización social sin precedentes que abrió el camino para la legalización del aborto en Francia años después.
Fundó junto a Simone de Beauvoir el movimiento "Choisir la cause des femmes". Su estrategia legal en Bobigny fue magistral: llamó a declarar a premios Nobel y científicos para demostrar que la ley era arcaica e injusta. Logró que la opinión pública francesa se volcara a favor del cambio legal, transformando un caso penal en una causa nacional.
Su compromiso no se detuvo en Francia; Halimi fue una incansable defensora de los derechos de los pueblos colonizados y se opuso firmemente a la tortura durante la guerra de Argelia. Como abogada penalista, siempre creyó que el derecho debía ser una herramienta para proteger a los más vulnerables frente al abuso del poder estatal.
4. Simone de Beauvoir (1908-1986)
La filósofa existencialista que cambió el pensamiento moderno con su obra El segundo sexo. Su frase "no se nace mujer, se llega a serlo" es la base del feminismo contemporáneo.
Más allá de ser una filósofa brillante, su vida fue un experimento de libertad. Su relación "necesaria pero no contingente" con Jean-Paul Sartre y su rechazo a las convenciones burguesas del matrimonio y la maternidad la convirtieron en un referente de coherencia. En su obra, diseccionó cómo la cultura construye la feminidad como algo "secundario", dándonos las herramientas para desaprenderlo.
Su obra El segundo sexo fue tan disruptiva que el Vaticano la incluyó en su lista de libros prohibidos. Analizó cómo la historia, la biología y el derecho habían sido escritos por hombres para mantener a la mujer en una posición de "alteridad". Fue una de las firmantes del "Manifiesto de las 343", donde mujeres famosas admitieron públicamente haber abortado para forzar el cambio de la ley.
Beauvoir también fue una viajera incansable y una cronista de su tiempo, dejando diarios que documentan sus encuentros con figuras políticas y literarias en todo el mundo. Su influencia sigue viva en cada mujer que decide definir su propia identidad fuera de los roles tradicionales impuestos por la sociedad y la familia.
5. Paulette Nardal (1896-1985)
Escritora y periodista de Martinica. Fue la primera mujer negra en estudiar en la Sorbona y una pieza clave en el movimiento de la "Negritud", uniendo la cultura africana con la europea.
Fue una intelectual clave que, desde su salón literario en París, conectó a escritores negros de África, el Caribe y Estados Unidos. Fue la primera en teorizar sobre la conciencia de la identidad negra y la doble discriminación (por raza y por género), sentando las bases del feminismo interseccional mucho antes de que el término existiera oficialmente.
Junto a sus hermanas, creó la Revue du Monde Noir, una publicación bilingüe que fue el puente entre el Renacimiento de Harlem en Nueva York y los intelectuales negros en París. A pesar de sufrir una discapacidad física tras el hundimiento del barco en el que viajaba durante la guerra, nunca dejó de escribir y organizar centros de formación para mujeres en Martinica.
Su salón literario en Clamart fue el verdadero caldo de cultivo para el movimiento de la Negritud, aunque a menudo el crédito se le otorgó solo a sus contrapartes masculinas.
6. Jeanne Baret (1740-1807)
Una auténtica exploradora. Se disfrazó de hombre para embarcarse en la expedición de Bougainville y se convirtió en la primera mujer de la historia en dar la vuelta al mundo.
Para poder viajar, tuvo que vendarse el pecho y hacerse pasar por el asistente del botánico Philibert Commerson. Durante años, recolectó miles de muestras de plantas en todo el mundo mientras ocultaba su identidad en un barco lleno de hombres. Su astucia y conocimiento botánico fueron tan grandes que, finalmente, una especie de planta (la Solanum baretiae) fue nombrada en su honor.
Su valentía fue puesta a prueba durante meses en alta mar. Se dice que, para no ser descubierta, trabajaba más duro que cualquier marinero y dormía siempre vestida. Al ser finalmente descubierta en Tahití, su vasto conocimiento botánico era ya tan indispensable para la expedición que se le permitió continuar el viaje, convirtiéndose en una heroína de la ciencia.
Baret no solo fue la primera mujer en circunnavegar el globo, sino que fue una botánica autodidacta excepcional que clasificó gran parte de la flora recolectada en la expedición de Bougainville. Su vida es el ejemplo perfecto de hasta dónde puede llegar una mujer cuando se le prohíbe el acceso al conocimiento y a la aventura por el simple hecho de su género.
7. Louise Michel (1830-1905)
Educadora, poeta y anarquista, dedicó su vida a la lucha por los derechos de los trabajadores y los oprimidos.
Era conocida por su generosidad extrema; se dice que regalaba hasta sus propios zapatos a quienes tenían menos que ella. Durante la Comuna de París, combatió en las barricadas con uniforme de la Guardia Nacional. Tras ser deportada a Nueva Caledonia, en lugar de rendirse, se dedicó a enseñar a los nativos y a apoyar su lucha contra el colonialismo francés.
Era una estratega nata. No solo luchó con las armas, sino que organizó comedores comunitarios y escuelas laicas en los barrios más pobres. Tras su regreso del exilio, sus giras de conferencias atraían a miles de personas. Su entierro en París fue tan masivo que se considera una de las manifestaciones populares más grandes de la historia de la ciudad.
Apodada "La Virgen Roja", Michel rechazó cualquier tipo de jerarquía y fue una pionera de la pedagogía moderna, creyendo que la educación era la base de la verdadera libertad.
8. Christine de Pizan (1364-1430)
Considerada la primera escritora profesional de la historia. En plena Edad Media, defendió la capacidad intelectual de las mujeres en su famosa obra La ciudad de las damas.
En un mundo donde las mujeres eran consideradas propiedad, ella se convirtió en la primera escritora en vivir de su pluma tras quedar viuda y con tres hijos a cargo. Después de 1399 comenzó a escribir sobre los derechos de las mujeres y fundó «La Querelle de la Rose», una agrupación femenina para discutir el acceso de las mujeres al conocimiento. Esta agrupación permaneció hasta el siglo XVII
Su libro La Ciudad de las Damas es una utopía donde construye una ciudad fortificada habitada solo por mujeres ilustres, defendiendo que la falta de educación —y no la naturaleza— era lo que limitaba a su género.
En su época, se creía que las mujeres no debían aprender a leer porque eso las "corrompía". Ella respondió escribiendo con una lógica impecable, citando ejemplos históricos de reinas, guerreras y profetisas. Fue la primera en decir que si las niñas fueran a la escuela igual que los niños, aprenderían las ciencias y las artes con la misma perfección.
A pesar de escribir en el siglo XV, sus argumentos contra la misoginia suenan asombrosamente modernos. Pizan no solo fue una autora, sino una editora que supervisaba la producción de sus propios manuscritos iluminados, asegurando que su mensaje de dignidad femenina llegara intacto a las cortes de toda Europa.
9. Alice Guy (1873-1968)
La verdadera madre del cine. Fue la primera persona en el mundo en dirigir una película de ficción, aunque durante décadas la historia intentó darle el crédito de sus innovaciones a otros.
Fue una visionaria que, con solo 23 años, realizó la primera película narrativa de la historia: El hada de los repollos (1896). Mientras otros veían el cine como un experimento científico, ella vio el potencial de contar historias. Dirigió más de 1.000 películas, fundó su propio estudio en Estados Unidos y fue pionera en el uso de efectos especiales y el coloreado a mano de los fotogramas.
Su influencia es tan grande que incluso Alfred Hitchcock la citó como una inspiración. Fue pionera en filmar en exteriores y en pedir a sus actores que actuaran de forma natural (cuando el estilo de la época era exagerado). A pesar de haber construido un imperio cinematográfico en EE. UU., su nombre fue borrado de muchos libros de historia durante décadas.
Alice Guy exploró géneros que van desde la comedia hasta el drama social, e incluso filmó una de las primeras películas con un elenco compuesto íntegramente por actores afroamericanos. Su estatua dorada en París es un recordatorio de que el cine nació con nombre de mujer y que la innovación técnica siempre ha ido de la mano de la sensibilidad artística.
10. Simone Veil (1927-2017)
Superviviente del Holocausto y figura política fundamental. Como ministra, logró la legalización del aborto en Francia y fue la primera mujer en presidir el Parlamento Europeo.
Su vida es un testimonio de superación: tras sobrevivir al horror de Auschwitz, dedicó su carrera política a la reconciliación europea y a los derechos civiles. El debate parlamentario para legalizar el aborto en 1974, donde enfrentó insultos y ataques personales durísimos, la consagró como una mujer de una dignidad inquebrantable que puso la salud de las mujeres por encima de cualquier ideología.
Tras perder a sus padres y a su hermano en los campos de exterminio, su motor fue siempre la paz. Como primera presidenta del Parlamento Europeo, trabajó para que las naciones nunca volvieran a enfrentarse. En Francia, es recordada como una de las figuras más queridas; su entrada al Panteón de París en 2018 fue un acto de gratitud nacional sin precedentes.
La "Ley Veil" no solo cambió el sistema de salud en Francia, sino que transformó la posición de la mujer en la sociedad civil.
Es una de las 7 mujeres reconocidas en el Panteon, si queres conocer mas entra en
DATO CURIOSO:
Estas estatuas fueron creadas mediante impresión 3D a gran escala y están terminadas en un polímero dorado que resiste el clima parisino.
UBICACIÓN: Porte de la Chapelle de Paris
Actualmente, el Ayuntamiento de París las ha ubicado en el Distrito 18 , convirtiendo ese barrio en un museo de oro al aire libre.
Cómo llegar
Metro: La estación más cercana es Porte de la Chapelle (Línea 12). Al salir, el parque está a solo unos minutos caminando.
Tranvía: Línea T3b, parada Porte de la Chapelle.

Tambien te puede interesar el siguiente link: RUTA DE MUJERES EN PARIS
























































