MONTMARTRE: EL CORAZÓN BOHEMIO DE PARÍS
Actualizado: 31 jul
PARIS - FRANCIA

PUNTOS DE INTERÉS: La Basílica del Sacré-Cœur, Place du Tertre: La Plaza de los Pintores, Dalí Paris, Rue de l'Abreuvoir (La Maison Rose y Plaza Dalida), Le Moulin de la Galette, La Place Émile Goudeau y el Bateau-Lavoir, Au Marché de la Butte (La Verdulería de Amélie), El Muro de los "Je t'aime", Rue des Abbesses, Moulin Rouge
TIEMPO APROXIMADO: Entre 4 y 5 horas (sin contar ingresos a museos).
Montmartre no es solo un barrio; es un pequeño pueblo detenido en el tiempo. El origen del nombre de Montmartre se remonta a la época romana como Mons Martyrium (Monte de los Mártires), y durante siglos fue un pequeño pueblo agrícola y rural en las afueras de París. Su paisaje estaba dominado por molinos de viento (utilizados originalmente para moler harina o como espacios de ocio), extensos viñedos y canteras de yeso que abastecían a la construcción de la capital. Su transformación comenzó en 1860, cuando el área fue anexada oficialmente a París; el bajo costo de vida y los alquileres accesibles atrajeron a artesanos, trabajadores y artistas que huían del bullicio y los altos precios del centro.
Hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX, durante la Belle Époque, el barrio se consolidó como el epicentro de la bohemia y la vanguardia artística. Creadores de la talla de Picasso, Van Gogh, Renoir, Toulouse-Lautrec y Modigliani encontraron en sus calles su hogar y su mayor fuente de inspiración. Aunque en la actualidad es uno de los sitios más visitados y reconocidos del mundo, Montmartre ha logrado mantener su espíritu de aldea y su herencia cultural a través de su arquitectura, sus calles empinadas y sus plazas históricas.
1. La Basílica del Sacré-Cœur (Sagrado Corazón)
La Basílica del Sagrado Corazón (Sacré-Cœur), ubicada en la cima de la colina de Montmartre, es uno de los monumentos y sitios de interés más representativos e imponentes de París.
Su construcción comenzó en 1875 y finalizó en 1914, siendo consagrada en 1919. El diseño, obra del arquitecto Paul Abadie, destaca por su estilo híbrido entre el románico y el bizantino. La fachada deslumbra por su color blanco inmaculado, el cual se debe a la piedra travertino que se utilizó en su edificación, un material que reacciona con el agua de lluvia produciendo una capa blanqueadora natural.
Al ingresar, se puede observar el gran mosaico del Sagrado Corazón de Jesús (uno de los más grandes del mundo) y el imponente órgano Cavaillé-Coll. Su enorme campana, conocida como La Saboyarde, fue forjada en 1895 y pesa cerca de 19 toneladas.
Al encontrarse en el punto natural más alto de París, sus escalinatas y especialmente su cúpula ofrecen vistas espectaculares y despejadas de toda la capital francesa.
La basílica está abierta a los visitantes de forma gratuita todos los días sin excepción de 6:30 a. m. a 10:30 p. m.
Dentro del recinto de la basílica, puedes optar por subir a la cúpula, la cual requiere un esfuerzo extra de aproximadamente 300 escalones por una escalera de caracol. El acceso a esta zona tiene un costo adicional (alrededor de 8 €), pero la panorámica de 360 grados vale la pena.
Cómo subir la colina:
· El Funicular de Montmartre: Es la opción más sencilla y rápida para evitar los escalones. Se toma en la Place Saint-Pierre y te deja a los pies de la basílica. Funciona con el billete estándar de metro (Ticket t+).
· A pie (Escaleras): Si te agrada caminar, puedes subir por las famosas escaleras situadas junto a los jardines de la colina (unos 200 escalones) o por las pequeñas y encantadoras calles serpenteantes que llevan a la cima.
2. Place du Tertre: La Plaza de los Pintores
Situada a pocos pasos de la Basílica del Sagrado Corazón, esta animada plaza está rodeada de encantadoras terrazas y calles adoquinadas que atraen a visitantes de todo el mundo. La Place du Tertre es una de las plazas más emblemáticas y famosas del barrio de Montmartre, en el punto más alto de la colina, ha conservado la atmósfera encantadora y pintoresca de un pueblo medieval.
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, este barrio se convirtió en el corazón de la vida artística. La plaza acogió a numerosos pintores y artistas de renombre como Picasso, Modigliani, Utrillo y Toulouse-Lautrec, quienes encontraron allí una fuente de inspiración y un lugar de encuentro.
Hoy en día, la tradición continúa con unos sesenta pintores y retratistas que se instalan a diario para exponer sus obras, hacer caricaturas o dibujar a los transeúntes, lo que a menudo le vale el apodo de la «plaza de los artistas».
3. Dalí Paris
Es un espacio de arte único situado en pleno corazón de Montmartre, a muy pocos pasos de la Place du Tertre y de la basílica del Sagrado Corazón. Para los amantes del surrealismo, este museo es una joya. Alberga la mayor colección de obras de Salvador Dalí en Francia, con un enfoque especial en sus esculturas y grabados. Es una parada íntima y fascinante fuera del circuito masivo.
A diferencia de otros museos dedicados al pintor, Dalí Paris se especializa principalmente en su faceta tridimensional y gráfica. Alberga una extensa colección privada de esculturas de bronce, grabados, litografías y objetos surrealistas creados por Salvador Dalí. El recorrido está diseñado para sumergir al visitante en el surrealismo, destacando símbolos icónicos del artista como los relojes blandos, los elefantes con patas de zancuda y las figuras con cajones.
Entre sus obras más reconocidas se encuentran esculturas como Alicia en el país de las maravillas, El perfil del tiempo y El elefante espacial. Es una exposición íntima y accesible; recorrerla suele tomar entre 1 hora y 1 hora y media, lo que la hace ideal para combinar con un paseo por el barrio.
Como visitarlo: Abierto todos los días de 10:00 a 18:30 h. Entrada: 16 € (con tarifas reducidas a 11 € y 13 € para estudiantes, jóvenes y adultos mayores), se puede adquirir directamente en taquilla o en su web oficial.
NO INCLUIDA EN PARIS MUSEUM PASS
4. Rue de l'Abreuvoir (La Maison Rose y Plaza Dalida)
Bajando por la ladera, llegamos a la que muchos consideran la calle más linda de París: una calle empedrada y curva que parece sacada de un cuento, ideal para caminar sin prisa. La rue de l'Abreuvoir es uno de los rincones más pintorescos, románticos y emblemáticos de Montmartre. Ubicado en la cima de la colina, este tramo adoquinado y sus alrededores transportan al visitante a la época bohemia y a la esencia de un pueblo que se resiste al paso del tiempo.
La rue de l'Abreuvoir debe su nombre a un antiguo abrevadero que existía cuando el área aún estaba rodeada de molinos y viñedos. Su trazado sinuoso ha inspirado a innumerables artistas y escritores a lo largo de los siglos, destacando también en la literatura cuando el novelista Marcel Aymé ubicó allí uno de sus cuentos fantásticos más famosos, El pasamuros.
En esta calle se encuentra La Maison Rose, una pequeña casa de fachada rosa brillante y contraventanas verdes fundada a principios del siglo XX por la esposa del pintor Ramon Pichot, amigo de Pablo Picasso y de Salvador Dalí. Convertida en un refugio de grandes artistas como Édith Piaf, Charles Aznavour y la propia Dalida, hoy funciona como un restaurante que ofrece cocina tradicional francesa.
Al final de ella se abre la Place Dalida, una plazoleta dedicada a la famosa cantante y actriz que vivió gran parte de su vida en este barrio. En el centro de este espacio se erige el busto de bronce en honor a Dalida, un monumento muy querido que rinde homenaje a su figura, convirtiéndose en una parada obligatoria para admiradores y turistas. El ritual: Tocar el busto de bronce de la cantante para tener buena suerte en el amor. Muy cerca, en la Rue d'Orchampt, se puede ver la fachada de la mansión donde vivió la artista durante 25 años. Si te interesa conocer mas ingresa a DALIDA EN MONTMARTRE
Dato curioso: Esta es la calle donde la protagonista de Emily en París instala una cama en plena vía pública para una campaña de una marca de colchones. Si queres conocer mas sobre EMILY EN PARIS entra al link
5. Le Moulin de la Galette

La historia de los molinos de Montmartre (el Blute-Fin y el Radet) se remonta al siglo XVII, cuando la colina era una zona rural rodeada de viñedos. En el siglo XIX, el lugar se transformó en una popular guinguette donde los parisinos acudían a bailar y degustar galletas de pan de centeno acompañadas de leche, lo que dio origen al nombre del sitio y lo convirtió en el centro de la vida festiva del barrio.
El lugar adquirió fama mundial al inspirar a grandes maestros de la pintura, como Pierre-Auguste Renoir, quien inmortalizó su ambiente alegre en el célebre cuadro Baile en el Moulin de la Galette (1876), un hito del impresionismo. En la actualidad, el antiguo molino se ha transformado en un elegante restaurante donde se puede disfrutar de la cocina tradicional francesa mientras se observa su rica herencia cultural.
6. La Place Émile Goudeau y el Bateau-Lavoir
La Place Émile Goudeau es una encantadora plazoleta adoquinada en lo alto de la colina de Montmartre, que debe su nombre al fundador del grupo artístico de los Hydropathes. En este rincón se levanta el famoso edificio Bateau-Lavoir, cuyo nombre fue acuñado por el poeta Max Jacob debido al sonido de sus pisos de madera y a su apariencia, que recordaba a los barcos lavaderos del río Sena.
Este sitio es considerado una de las cunas del arte moderno del siglo XX, ya que fue allí donde Pablo Picasso pintó Las señoritas de Aviñón en 1907 y donde trabajaron otras grandes figuras como Juan Gris y Amedeo Modigliani. Aunque el edificio fue destruido en gran parte por un incendio en 1970, fue reconstruido fielmente y continúa albergando estudios, manteniéndose como un punto de peregrinación cultural indispensable.
DATO: La Fruteria de Amélie. A pocos metros podras ver una pequeña tienda de comestibles con una fachada de estilo retro que destaca por su ambiente tradicional, Au Marché de la Butte El local es mundialmente famoso por haber sido el escenario de la aclamada película Amélie (2001) Tras el éxito de la cinta, la tienda se transformó en un punto de visita obligatorio para cinéfilos de todo el mundo que desean revivir la atmósfera mágica y colorida del filme frente a la fachada. Más allá de su fama en la gran pantalla, el comercio continúa operando como un establecimiento activo y acogedor para los vecinos de la zona.
7. El Muro de los "Je t'aime"
El Muro de los "Je t'aime" (Le mur des je t'aime) es una obra de arte y un popular punto de encuentro romántico situado en el corazón del barrio de Montmartre, en París. Fue concebido en el año 2000 por el músico Frédéric Baron, quien recolectó la frase "te amo" en cientos de idiomas, y diseñado en colaboración con la artista calígrafa Claire Kito. El mural abarca 40 metros cuadrados y está compuesto por 612 baldosas de esmalte de lava, en las cuales la expresión "Je t'aime" aparece escrita 311 veces en más de 250 idiomas y dialectos, abarcando desde los más hablados hasta los menos conocidos.
Se encuentra dentro de los jardines del Square Jehan Rictus, en la Place des Abbesses, justo al salir de la estación de metro del mismo nombre. Es completamente gratuito.
8. Rue des Abbesses
Es una de las calles más vibrantes y emblemáticas del barrio de Montmartre, famosa por su animado ambiente y su rica oferta comercial y gastronómica. Este pintoresco tramo está flanqueado por panaderías tradicionales, boutiques independientes, cafeterías acogedoras y tiendas de moda que reflejan el auténtico espíritu de pueblo de la zona.
Dato: No dejes de admirar la icónica estación de metro Abbesses, que se destaca por su entrada de estilo Art Nouveau diseñada por Hector Guimard.
9. Moulin Rouge

Bajando la colina, hacia el barrio de Pigalle, te vas a encontrar con el molino rojo más famoso del mundo. El Moulin Rouge, ubicado al pie de la colina de Montmartre en el Boulevard de Clichy, es el cabaret más famoso del mundo y el epicentro de la vida nocturna parisina desde su inauguración en 1889 durante la Belle Époque. Reconocible al instante por su icónico molino rojo en la fachada, el recinto fue la cuna del baile del cancán moderno y sirvió como musa para artistas de la talla de Henri de Toulouse-Lautrec. Hoy en día, sigue ofreciendo espectáculos musicales deslumbrantes que combinan danza, acrobacias y un vestuario espectacular, manteniendo viva la magia y el espíritu bohemio de París.
DATO: La mejor vista es desde el cantero de la calle, justo enfrente, para captar todo el neón encendido.
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