DEL ARCO DE TRIUNFO A LA ÓPERA Y EL LOUVRE: EL PARIS IMPERIAL
- Fede y Mariana

- 1 may
- 11 min de lectura
PARIS - FRANCIA

Aquí caminarás por el corazón del París imperial, donde se concentra el lujo, las grandes avenidas y el poder real de los antiguos palacios. Es un trayecto que atraviesa los siglos, desde la gloria de Napoleón hasta la elegancia de la Belle Époque. Un recorrido imperdible por la Margen Derecha del Sena.
PUNTOS DE INTERÉS: Arco de Triunfo, Av. Champs-Élysées, Grand y Petit Palais, Place de la Concorde, Jardín de las Tuilerías, Arco del Carrousel, Museo del Louvre, Palacio Real, Place de Valois, Ópera Garnier y Galerías Lafayette.
TIEMPO APROXIMADO: Entre 5 y 6 horas (sin contar ingresos a museos).
1. EL ARCO DE TRIUNFO: LA GLORIA DE NAPOLEÓN
Nuestra ruta comienza en la Place Charles de Gaulle, donde convergen doce avenidas formando una estrella. En el centro se erige el Arco de Triunfo, el monumento que Napoleón Bonaparte mandó a construir en 1806 tras su victoria en Austerlitz. Sus 50 metros de alto custodian la Tumba del Soldado Desconocido con su llama eterna, un homenaje a los caídos en la Primera Guerra Mundial.
Si te acercás, vas a notar que las paredes internas tienen grabados los nombres de cientos de generales y batallas ganadas por los ejércitos franceses.
Consejo: Recomiendo mucho subir a la terraza al atardecer. No tiene el caos de la Torre Eiffel y te permite sacar la mejor foto de los Campos Elíseos iluminados extendiéndose hacia el horizonte.
2. AV. DES CHAMPS-ÉLYSÉES:
Desde el Arco, bajamos por los Campos Elíseos. Este tramo es puro dinamismo: tiendas de lujo, cines históricos y casas de alta costura. Un dato curioso: su nombre refiere al lugar de reposo de los muertos virtuosos en la mitología griega, una paradoja para una avenida que hoy desborda de vida y comercio.
DATO CURIOSO: Aunque es la avenida más famosa de Francia, casi nadie duerme aquí. Entre sus palacios y tiendas de lujo, se estima que viven menos de 100 personas. La mayoría de los edificios son sedes de grandes empresas o embajadas. ¡Es una avenida que nunca duerme, pero que casi no tiene vecinos!
A mitad de camino, la avenida se vuelve más arbolada y señorial. Aquí nos desviamos unos metros para admirar el Grand Palais (famoso por su cúpula de cristal y hierro) y el Petit Palais, ambos construidos para la Exposición Universal de 1900. El Petit Palais alberga el Museo de Bellas Artes y tiene un jardín interno gratuito que es un verdadero oasis.
3. PLACE DE LA CONCORDE: HISTORIA, LUJO Y UN OBELISCO MILENARIO
Al final de los Campos Elíseos se abre la plaza más grande y, para muchos, la más impresionante de la ciudad. Pero no te dejes engañar por su belleza actual; la Place de la Concorde tiene un pasado intenso. Durante la Revolución Francesa, aquí se instaló la guillotina que terminó con la vida de Luis XVI y María Antonieta. Originalmente llamada "Plaza de Luis XV", cambió su nombre a "Concordia" al finalizar el Terror, buscando simbolizar la paz y la unión de los franceses.
El Obelisco de Luxor: un gigante de 3.300 años. El gran protagonista del centro de la plaza es el Obelisco de Luxor. Es, literalmente, el monumento más antiguo de todo París. Fue un regalo de Egipto en el siglo XIX y tiene más de 3.000 años de antigüedad. Originalmente, el regalo eran dos obeliscos, pero el segundo era tan pesado y difícil de transportar que nunca salió de Egipto. Recién en los años 90, Francia renunció oficialmente a ese segundo ejemplar. Si te acercás al pedestal amarillo, verás unos diagramas técnicos grabados. Explican las increíbles maniobras de ingeniería que se usaron en 1836 para levantar semejante mole de granito. El piramidión dorado de la cima fue agregado en 1998 para reemplazar al original, perdido en la antigüedad, y hoy brilla bajo el sol parisino recordándonos su origen faraónico.
El Hôtel de Crillon y el lujo de los "Palaces": Mirando hacia el norte, vas a ver dos edificios gemelos imponentes. El de la izquierda es el legendario Hôtel de Crillon. No es un hotel cualquiera; tiene la distinción oficial de "Palace", una categoría superior a las 5 estrellas exclusiva de Francia. Fue construido en 1758 y por sus habitaciones pasó la historia misma: desde María Antonieta (que tomaba clases de piano allí) hasta grandes estrellas de Hollywood y mandatarios mundiales. Recientemente, el diseñador Karl Lagerfeld dejó su huella decorando algunas de sus suites más exclusivas. A su derecha se encuentra el Hôtel de la Marine, que durante siglos fue la sede del Ministerio de Marina y hoy se puede visitar para admirar sus salones que parecen un "mini Versalles".
Las guardianas de la plaza: Fijate en las ocho estatuas que custodian las esquinas de la plaza. Cada una representa a una ciudad francesa (Brest, Rouen, Lyon, Marsella, Burdeos, Nantes, Lille y Estrasburgo). La estatua de Estrasburgo estuvo cubierta de luto durante casi 50 años (desde 1870 hasta 1918) mientras la ciudad estuvo en manos alemanas. Fue el símbolo de la resistencia y la esperanza de los parisinos de recuperar su territorio.
4. JARDÍN DE LAS TUILERÍAS Y EL ARCO DEL CARROUSEL
Caminar por el Jardín de las Tuilerías es, literalmente, caminar por la historia. Fue creado por Catalina de Médici en 1564 para acompañar al desaparecido Palacio de las Tuilerías. Lo que hoy disfrutamos es un diseño impecable de estilo francés, obra del famoso paisajista André Le Nôtre (el mismo genio detrás de los jardines de Versalles).
Un museo al aire libre: No hace falta entrar al Louvre para ver arte. El jardín está salpicado de esculturas impresionantes: Encontrarás obras originales de Maillol (parecen mujeres de formas curvas descansando entre los setos). También hay réplicas de estatuas clásicas.
En los extremos del parque, se encuentran dos museos increíbles: el Museo de la Orangerie (donde están los gigantescos Nenúfares de Monet) y el Jeu de Paume, dedicado a la fotografía.
El misterio de las sillas verdes: Si hay algo icónico en las Tuilerías son sus sillas metálicas de color verde salvia. Es una Tradición desde 1923: Se llaman sillas Sénat y fueron diseñadas específicamente para los parques parisinos.
¿Por qué hay de dos tipos?: Vas a ver que hay unas verticales (para leer o comer) y otras más reclinadas (las chaises longues, ideales para una siesta al sol o simplemente ver la vida pasar). Dato curioso: Antiguamente, sentarse en ellas no era gratis; había "alquiladoras" que cobraban unas monedas por su uso. Hoy, por suerte, son libres y el mejor lugar para descansar.
El Arco del Carrousel: la puerta al Louvre Al final del jardín aparece el Arco del Carrousel. Napoleón lo mandó a construir para celebrar sus victorias militares y, aunque es más pequeño que su hermano mayor pero mas elegante. Dato curioso: Si te parás justo debajo del arco y mirás hacia atrás, verás la "Línea Histórica": una recta perfecta que une el Louvre con el Obelisco, los Campos Elíseos y el Arco de Triunfo al fondo.
EXTRA: Juana de Arco: el brillo dorado en la Rue de Rivoli: A un lado del jardín, en la Place des Pyramides (sobre la Rue de Rivoli), vas a encontrar uno de los monumentos más fotografiados de la zona: la estatua ecuestre de Juana de Arco. Esta estatua dorada fue instalada en 1874, poco después de que Francia perdiera la guerra contra Prusia, como un símbolo para levantar el ánimo del país recordando a su heroína más mística y valiente.
5. MUSEO DEL LOUVRE: EL PALACIO DE LOS PALACIOS
Llegamos al corazón artístico de París. Pero antes de ser el museo más visitado del mundo, este imponente edificio fue una fortaleza medieval construida en 1190 para defender la ciudad de las invasiones vikingas. Con el correr de los siglos, se transformó en la residencia oficial de los reyes de Francia, hasta que Luis XIV decidió mudarse a Versalles y el Louvre encontró su verdadera vocación: custodiar los tesoros de la humanidad.
La Pirámide, el escándalo que se volvió icono: Es imposible imaginar el patio central sin la famosa Pirámide de cristal, pero te cuento un chisme histórico: cuando se inauguró en 1989, ¡los parisinos la detestaban! La consideraban una afrenta a la arquitectura clásica del palacio.Su diseño fue obra del arquitecto I.M. Pei, está formada por 673 paneles de vidrio (aunque la leyenda urbana jure que son 666).
No fue solo un capricho estético; el museo necesitaba una entrada moderna capaz de gestionar el flujo de millones de visitantes sin alterar las fachadas históricas. Hoy, ese contraste entre el vidrio transparente y la piedra renacentista es una de las postales más amadas de la ciudad.
La Pirámide Invertida y el misterio del "Grial”: Si bajás al sector del Carrousel (el centro comercial subterráneo), te vas a encontrar con la Pirámide Invertida. Si sos fan de la literatura, seguro la reconocés: se hizo mundialmente famosa gracias a El Código Da Vinci de Dan Brown. Más allá de las teorías conspirativas, es una pieza de ingeniería fascinante que baña de luz natural las galerías subterráneas.
El Cour Carrée, un viaje al pasado: Mi recomendación especial es que no te quedes solo con la foto de la Pirámide. Atravesá los arcos hacia el Cour Carrée (Patio Cuadrado). Es uno de los rincones más antiguos y armoniosos del palacio.
EL MUSEO:
El Louvre es inmenso (tiene más de 35.000 obras expuestas), por lo que intentar verlo todo en un día es imposible. La clave es elegir tus "imprescindibles" y dejarte llevar por el resto.
Si es tu primera vez, estas son las paradas obligatorias:
La Gioconda (Mona Lisa): Está en el ala Denon, sala 711. Preparate para las filas, pero vale la pena ver de cerca esa sonrisa enigmática de Da Vinci.
La Venus de Milo: Una de las esculturas más famosas de la Antigua Grecia, símbolo de la belleza clásica.
La Victoria de Samotracia: Impresionante verla al final de la escalera; parece que fuera a despegar en cualquier momento.
La Coronación de Napoleón: Un cuadro monumental (mide casi 10 metros de ancho) que te hace sentir dentro de la ceremonia.
El Código de Hammurabi: Una de las leyes escritas más antiguas del mundo, grabada en una estela de basalto negro.
Entradas, dias y Horarios:
Reserva obligatoria: Hoy en día, casi no se venden entradas en ventanilla. Tenés que reservar tu franja horaria en la web oficial con anticipación.
Precio: La entrada ronda los 22 € (residentes EEE) 32 € ( no residentes EEE)
El Louvre es gratuito el primer viernes de cada mes a partir de las 18:00hs
Horario: Lunes, jueves, sábado y domingo de 9:00 a 18:00 hd. Miercoles y viernes se extiende hasta las 21:45 h. Martes cerrado
Consejos: Entradas alternativas: La mayoría de la gente hace fila en la Pirámide. Si querés ganar tiempo, entrá por el Porte des Lions (cerca del río) o a través del centro comercial Carrousel du Louvre (99 Rue de Rivoli). El descanso necesario: Si necesitás un aire, el Café Marly tiene una terraza con vistas directas a la Pirámide que es un sueño (aunque es caro, un café ahí vale la foto).
INCLUIDO EN PARIS MUSEUM PASS (RESERVAR)
6. EL PALAIS-ROYAL Y SUS JARDINES
Justo frente al Louvre se esconde este complejo que fue, originalmente, el palacio del Cardenal Richelieu. A diferencia de otros palacios reales, el Palais-Royal tiene una atmósfera mucho más íntima y bohemia. Hoy es la sede del Consejo de Estado y del Ministerio de Cultura, pero sus patios y jardines están abiertos para todos.
Las Columnas de Buren: un imán para las fotos: Lo primero que te va a llamar la atención al entrar al Patio de Honor son las 260 columnas de mármol blanco y negro de diferentes alturas. Se llaman Les Deux Plateaux, creadas por el artista Daniel Buren en 1986. Al igual que la Pirámide del Louvre, al principio fueron muy criticadas, pero hoy son el lugar favorito de todos para jugar con las perspectivas y sacar fotos creativas. Dato curioso: No son solo decorativas; la obra continúa bajo el suelo, donde se puede ver agua corriendo y una iluminación especial a través de las rejillas.
Los Jardines y las Galerías: Atravesando las columnas llegás al jardín, un rectángulo perfecto rodeado de galerías techadas. Bajo ellas encontrarás tiendas de antigüedades, boutiques de diseño exclusivas y cafés históricos. Es el lugar ideal para pasear si empieza a lloviznar. En los jardines encontrarás unas icónicas sillas de metal (a veces pintadas con poemas) alrededor de la fuente central. Es, sin duda, uno de los lugares más silenciosos y relajantes de París. Dato curioso: En las galerías del palacio está el Grand Véfour, uno de los restaurantes más antiguos, lujosos y costoso de la ciudad, donde solían comer Napoleón y Víctor Hugo. ¡Aunque sea solo para espiar la decoración por la ventana, vale la pena!
El Palais-Royal fue el corazón de la vida social y los excesos de París en el siglo XVIII. Tenía teatros, salas de juego y fue donde se gestaron muchas de las ideas que llevaron a la Revolución Francesa.
7. LA PLACE DE VALOIS: UN RINCÓN ESCONDIDO
A metros de la entrada al Palacio Real está esta plaza empedrada y señorial. Ganó fama recientemente por ser el lugar donde se encuentra la agencia de marketing de la serie "Emily en París". Sin embargo, más allá de la ficción, conserva un aire aristocrático y una tranquilidad envidiable, ideal para un café rápido antes de seguir hacia la Ópera.
8. ÓPERA GARNIER: EL TEMPLO DE LA LÍRICA
Caminar por la Avenida de la Ópera y ver aparecer la fachada del Palais Garnier es una de las experiencias más teatrales de París. Mandado a construir por Napoleón III, este edificio es la máxima expresión del estilo Neobarroco. No se ahorró en nada: mármoles de todos los colores, láminas de oro y terciopelo rojo.
Si decidís entrar (¡y te lo recomiendo mucho!), te vas a sentir en una película de época. Que ver: La Gran Escalera: Construida con mármoles de diferentes partes de Europa, es el lugar donde la alta sociedad parisina del siglo XIX venía a "ver y ser vista". El Grand Foyer: Es una sala de espejos y techos pintados que nada tiene que envidiarle a la Galería de los Espejos de Versalles. Es puro brillo y majestuosidad. Dentro de la sala de espectáculos, no podés ignorar el contraste con lo modernomoderno. En 1964, el artista Marc Chagall pintó el techo de la sala principal. Es una explosión de color que rinde homenaje a los grandes compositores de ópera y ballet, creando un contraste fascinante con el estilo clásico del resto del teatro.
Datos Curiosos:
La leyenda del Fantasma: ¿Sabías que el palco número 5 siempre está "reservado" para el fantasma? La historia cuenta que un empleado murió durante la construcción y que una serie de accidentes reales (como la caída de un contrapeso de la lámpara central) dieron vida a la famosa novela de Gaston Leroux.
Durante la construcción, el arquitecto Charles Garnier se encontró con un terreno muy pantanoso. Para estabilizar el edificio, creó una enorme cisterna de agua subterránea. Hoy en día, ese "lago" sigue existiendo bajo el escenario y es utilizado por los bomberos de París para sus prácticas de buceo.
Consejo: podés intentar conseguir tickets para un ensayo o una función de último minuto.
ENTRADAS: Se deben comprar con anticipación en la pagina oficial. El costo es de 25 Euros. Y el horario es de 10 a 17 hs.
NO INCLUIDO EN PARIS MUSEUM PASS
9. CAFÉ DE LA PAIX: EL ESCENARIO DE LA BELLE ÉPOQUE
Justo en la esquina de la Ópera Garnier se encuentra una leyenda viva: el Café de la Paix. Inaugurado en 1862 por la misma emperatriz Eugenia, este café es mucho más que un lugar para tomar algo; es un Monumento Histórico. Su interior, diseñado por Charles Garnier (el mismo arquitecto de la Ópera), es una explosión de frescos, dorados y relieves que te hacen sentir en un palacio.
Por sus mesas pasaron figuras como Oscar Wilde, Émile Zola, Guy de Maupassant y hasta el príncipe de Gales. Se decía que si te sentabas en su terraza el tiempo suficiente, terminarías cruzándote con alguien conocido de cualquier rincón del mundo.
Si el presupuesto no da para un almuerzo completo, podés darte el gusto de pedir un café o su famosa sopa de cebolla solo para admirar los techos. Es, sin duda, el rincón donde mejor se conserva el espíritu elegante y cosmopolita del París del siglo XIX.
10. GALERÍAS LAFAYETTE: COMPRAS, ARTE Y TERRAZAS
Para cerrar con broche de oro, caminamos unos pasos desde la Ópera hasta el boulevard Haussmann. Aunque no tengas pensado comprar nada, entrar a las Galerías Lafayette es obligatorio. Inauguradas a principios del siglo XX, representan el máximo esplendor del comercio parisino.
Lo primero que tenés que hacer al entrar es ir al centro del edificio y mirar hacia el cielo. Te vas a encontrar con una cúpula de cristal y hierro de estilo neobizantino que es sencillamente impresionante. Los vitrales proyectan una luz dorada sobre las escaleras inspiradas en la Ópera Garnier. Experiencia de altura: Si no tenés vértigo, buscá la "Glasswalk", una pasarela de cristal suspendida a 16 metros de altura que te permite sacarte una foto increíble justo debajo de la cúpula. Es gratuito pero debes reservar en esta pagina.
La Terraza: el secreto mejor guardado (y gratis) Desde arriba tenés una vista privilegiada de la parte trasera de la Ópera Garnier, la Torre Eiffel al fondo y los techos de pizarra típicos de París. Es el lugar perfecto para ver el atardecer sin pagar los precios de otros miradores.
Gourmet y algo más: Si sos amante de la cocina, cruzá la calle al edificio de enfrente (Lafayette Gourmet). Es un paraíso para los sentidos donde podés comprar desde los famosos macarons de Pierre Hermé hasta quesos y vinos de todas las regiones de Francia.
RECORRIDO COMPLETO Y MAPA

































































