MITTENWALD: el pueblo de los frescos y los violines
- Fede y Mariana

- 1 mar
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 7 mar
ALEMANIA: MITTENWALD

UN POCO DE HISTORIA

La historia de Mittenwald se remonta a la antigüedad, cuando era conocida como la estación romana de Scarbia, un punto clave en la Vía Claudia Augusta que conectaba el norte con Italia.
Durante la Ed
ad Media y hasta bien entrado el siglo XVII, Mittenwald fue un punto neurálgico del comercio transalpino. Se erigió como un vital punto de transferencia de mercancías en la ruta que unía ciudades como Augsburgo y Núremberg con la poderosa Venecia. Su importancia estratégica creció aún más al formar parte del famoso Camino Español, una ruta crucial utilizada para transportar la paga de las tropas españolas en Flandes.
Sin embargo, a finales del siglo XVII, la ciudad reorientó su
destino gracias a un oficio artesanal: la fabricación de violines. Esta tradición fue iniciada por el maestro Mathias Klotz y transformó a Mittenwald en un centro de excelencia musical.
Hoy en día, Mittenwald mantiene orgullosamente este legado, siendo uno de los centros de fabricación de instrumentos de cuerda más importantes de toda Alemania. En la actualidad el turismo es el principal motor de la economía local
RELATO DE NUESTRO VIAJE

A veces, los mejores descubrimientos de un viaje son aquellos que no estaban planeados originalmente. En nuestro camino de Múnich hacia nuestra siguiente base en Hall in Tirol, Austria, un nombre apareció: Mittenwald. Supimos de inmediato que este desvío merecía la pena.
El trayecto hasta allí es una antesala a la magia que te espera. A medida que te acercas, el paisaje se transforma en una postal alpina perfecta: los imponentes Alpes de fondo, praderas verdes salpicadas de flores, riachuelos cristalinos, lagos y un frondoso bosque. No en vano, Mittenwald significa, literalmente, "en medio del bosque".

Estacionamos en el parking a la entrada y comenzamos a recorrerlo a pie. No podíamos creerlo. Mittenwald era más bonito de lo que habíamos imaginado, y tuvimos la suerte de que el día soleado nos acompañara, haciendo que los colores brillaran.
Las protagonistas indiscutibles son las casas de estilo alpino y con sus pórticos de colores vibrantes. Pero lo más fascinante son los impresionantes frescos conocidos como Lüftlmalerei. Estas pinturas murales adornan casi todas las fachadas, narrando historias, mostrando escenas religiosas y embelleciendo aún más el entorno. Tambien pudimos conocer la conexión de este lugar con la fabricación de violines.

Extasiados de tanta belleza y de caminar bajo el sol, decidimos que era el momento perfecto para una auténtica pausa bávara. Queríamos saborear el momento, literalmente. Elegimos la terraza de Gasthof Gries, un lugar ideal no solo por su ambiente, sino por su estupenda vista de los Alpes (Montes del Karwendel). Mientras nos atendían amablemente vestidos con la vestimenta tradicional (un detalle que suma al encanto), probamos unas deliciosas salchichas típicas de Baviera acompañadas de una buena cerveza fresca.
Antes de seguir nuestro camino hacia Austria, hicimos una última vuelta por las callejuelas. Era realmente difícil despedirse de este lugar mágico.
NUESTROS LUGARES FAVORITOS
1. El centro: Sus callecitas, sus casas y sus plazas

Si el primer vistazo a Mittenwald te deja sin aliento, es gracias a su rasgo más distintivo: las casas con fachadas decoradas con frescos, o Lüftlmalerei en alemán. Estas no son simples ilustraciones; son auténticas obras de arte coloridas, murales que datan de hace 250 años y que narran escenas cotidianas, historias locales y simbolismo cristiano. Lo que más se disfruta es que el pueblo ha mantenido un equilibrio perfecto entre la conservación de su patrimonio y el auge del turismo, por lo que todavía es habitual ver a sus vecinos vistiendo el traje típico bávaro como prenda habitual.
Para maravillarte con esta arquitectura pintada, te sugerimos comenzar el recorrido por la peatonal, Obermarkt. Esta es la calle principal y es una delicia, ya que todas las casas lucen una fachada pintada, a cual más bonita. Además de los murales perfectamente conservados, algunos datan de mas de 250 años!, se ha recreado la antigua corriente de agua que antiguamente fluía por la plaza del mercado, añadiendo un toque pintoresco.

Justo en el centro del pueblo, sobre esta calle, se alza la Iglesia de San Pedro y San Pablo. Si bien su interior es notable, su torre barroca pintada al fresco es, en nuestra opinión, lo más bonito y fotografiable de todo Mittenwald.

Frente a la iglesia, verás un monumento Matthias Klotz Geigenbauer, un nombre que hablaremos más adelante nos lleva a la segunda gran maravilla de Mittenwald: su legado musical. Otra de las calles imperdibles es Ballenhausgasse, que es la que sale hacia el norte desde la iglesia y desemboca en el Museo de Fabricacion de Violines.
Para continuar debes dirigirte hacia el oeste de la iglesia para no solo seguir disfrutando de las fachadas de las casas sino para hacer una pausa en alguno de los preciosos bares y restaurantes que te cruzaras y finalmente para apreciar la estatua del violín, Geigenstatue.
2. El Pueblo de los Mil Violines

Desde hace más de 300 años, Mittenwald es un centro líder en la fabricación de violines. Esta gran tradición se debe a Matthias Klotz, hijo de un granjero que no veía futuro en su pueblo y emigró a la cuna del violín, Cremona (Italia).
Allí, Klotz tuvo el privilegio de estudiar con el maestro Nicolo Amati (quien desarrolló el violín moderno) y trabajó junto al mismísimo Antonio Stradivari. Tras 20 años en Italia, Klotz regresó a Mittenwald en 1684 y se dedicó a enseñar el arte de la fabricación de violines a sus hermanos y amigos, utilizando las maderas de los bosques vecinos. Pronto, la mitad de los hombres de la aldea elaboraban instrumentos, y Mittenwald se hizo famosa como la «Villa de los mil violines». Instrumentos fabricados aquí incluso fueron tocados por Mozart, y la tradición sigue viva hoy Mittenwald cuenta con diez maestros fabricantes de violín independientes y una escuela estatal para aprendices del arte de la fabricación de instrumentos musicales.

Las huellas de este arte están por toda la ciudad, desde la talla de un violín gigante Geigenstatue, al Monumento a Matthias Klotz, frente a la iglesia, hasta en los talleres que actualmente continúan con el tradicional oficio.

Pero si te interesa profundizar en esta historia debes visitar el Museo de Fabricación de Violines (Geigenbau Museum). Ubicado en Ballenhausgasse, este museo te ofrece una mirada cercana al oficio. Podrás ver en detalle el proceso de elaboración de un violín, desde pequeños trozos de madera hasta el instrumento final. El museo completa su exposición con una sala dedicada al rescate en la alta montaña (recordando que estamos en los Alpes). Además, hay una sala llena de máscaras de carnaval.
3. Explorar montañas y lagos
Mittenwald ofrece numerosos atractivos naturales En la cara este, la ciudad está rodeada por el parque natural de Karwendel, con decenas de picos de mas de 2000 metros. Es posible realizar numerosas excursiones de senderismo por la zona, también parten algunas excursiones hacia los bosques y lagos. Asique si contás con más tiempo, no te pierdas conocer los alrededores.
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