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Mujeres en el Centro Histórico de Lima: Monumentos, Rebeldía y Memoria

24 oct
5 min de lectura

Actualizado: hace 6 días

 

1. Esculturas de Las Tapadas Limeñas


Ubicación: Entorno peatonal del Jirón Conde de Superunda, Centro Histórico de Lima.


La tapada limeña es uno de los arquetipos más enigmáticos y rebeldes de los siglos XVII al XIX. Vestidas con saya plisada y manto de seda que cubría celosamente el rostro dejando al descubierto un único ojo, estas mujeres convirtieron la vestimenta en una auténtica herramienta de independencia y transgresión. Bajo el anonimato del disfraz, burlaron la estricta vigilancia patriarcal de la época, asistían solas a tertulias públicas, discutían sobre política virreinal y disfrutaban de una libertad de movimiento reservada exclusivamente a los varones.


Las esculturas dedicadas a las tapadas en el casco histórico reproducen con maestría la caída de la tela y el drapeado de la saya, captando la postura pícara y vigilante que las caracterizaba. Figuras de bronce y piedra muestran cómo el manto sujetado por una mano dejaba una diminuta rendija que devolvía una mirada inquisitiva y desafiante al transeúnte, materializando en el espacio público la silueta que cautivó a cronistas y viajeros de todo el mundo.


Contemplar estas piezas en el corazón de la capital invita a desmitificar la visión romántica y pasiva que muchas veces se asignó a la mujer colonial. Lejos de ser una moda dócil o sumisa, la tapada limeña representó una apropiación audaz de la calle, demostrando que mucho antes de la conquista formal de los derechos ciudadanos, las limeñas ya sabían cómo adueñarse de la esfera pública y caminar la ciudad bajo sus propias reglas.


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2. Alameda y Escultura Chabuca Granda


Ubicación: Alameda Chabuca Granda, espaldas del Palacio de Gobierno, a orillas del río Rímac, Centro Histórico de Lima.


María Isabel Granda y Larco, Chabuca Granda, encontró en las calles, puentes y esquinas de Lima su mayor fuente de inspiración poética y musical. Su obra dialogó íntimamente con el casco histórico, retratando el pulso de la Lima que comenzaba a transformarse a mediados del siglo XX.


A través de composiciones que fusionaron el vals tradicional con síncopas afroperuanas, Chabuca no solo cantó a la estética limeña, sino que puso en valor el mestizaje y la riqueza de las culturas populares que confluían junto al río Rímac.


A diferencia de la estatua clásica y figurativa que se encuentra en Barranco, esta es una pieza de corte modernista y abstracto. Utiliza planos limpios de acero recortado que prescinden del detalle realista para centrarse en el movimiento, la silueta y la síntesis geométrica. El vibrante rojo carmesí contrasta con el cielo gris habitual de Lima y el pavimento de adoquines. Diseñada por el arquitecto y artista plástico peruano Adolfo Córdova Valdivia (quien también participó activamente en el diseño urbano y recuperación de la propia alameda y los espacios peatonales del Centro Histórico a finales de la década de 1990).


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3. Monumento y Parque Juana Alarco


Ubicación: Parque Juana Alarco de Dammert, cruce de las avenidas Paseo de la República, Roosevelt y España, Centro Histórico de Lima.


Juana Alarco de Dammert fue una distinguida pedagoga y pionera de la asistencia social en el Perú, conocida cariñosamente por generaciones como la "abuelita de los niños". Durante la posguerra del Pacífico y a inicios del siglo XX, impulsó las primeras cunas infantiles, comedores escolares y programas de protección a la infancia vulnerable, fundando la Sociedad Auxiliadora de la Infancia en una Lima que carecía casi por completo de políticas públicas orientadas al bienestar integral de los sectores más desprotegidos.


El monumento central del parque, concebido en bronce sobre un elegante plinto de granito, retrata a doña Juana con rostro afable y vestimentas tradicionales de época republicana, rodeada por figuras infantiles que buscan su amparo y protección. La composición escultórica resalta el cobijo y la dignidad con la que encaró su misión, erigiéndose en un punto neurálgico de la plazoleta arbolada que contrasta con el intenso tránsito vehicular circundante.

 



4. Monumento Elisa Rodríguez Parra


Ubicación: Parque Juana Alarco de Dammert, cruce de las avenidas Paseo de la República, Roosevelt y España, Centro Histórico de Lima.



Elisa Rodríguez Parra de García Rossell (1876–1964) fue una notable educadora, investigadora e incansable defensora de los derechos civiles y políticos de las mujeres en el Perú republicano. Fundadora de instituciones consagradas a la formación femenina y activa propagandista de la causa sufragista, dedicó su vida a combatir la marginación cívica impuesta a las peruanas, dejando además una nutrida producción bibliográfica orientada a la pedagogía moderna y a la justicia distributiva de género.


Se trata de un busto fundido en bronce oscuro de acabado mate, montado sobre un pedestal escalonado de piedra labrada Su ubicación dentro del Centro Histórico rescata la memoria de las maestras e intelectuales peruanas que trabajaron desde las aulas y las publicaciones para sentar las bases de la igualdad de género en el Perú republicano

 

5. Bustos de Las Heroínas Toledo: Cleofé Ramos y sus Hijas María e Higinia


Ubicación: Panteón de los Próceres (antigua Iglesia de San Carlos), Parque Universitario, Centro Histórico de Lima.


La Gesta Histórica del Puente de Balsas (1821)

Las Heroínas Toledo —doña Cleofé Ramos y sus dos jóvenes hijas, María e Higinia Toledo— protagonizaron en marzo de 1821 una de las acciones cívico-militares más audaces de la emancipación andina. Ante el avance del regimiento realista comandado por el general Jerónimo Valdés sobre Concepción (valle del Mantaro), las tres mujeres convocaron y organizaron a los comuneros del pueblo. Sin formación militar previa pero con un coraje inquebrantable, encabezaron la misión de cortar las amarras del puente colgante de balsas sobre el caudaloso río Jauja bajo fuego de artillería enemiga, obligando a los soldados coloniales a retroceder y permitiendo el repliegue estratégico de las fuerzas patriotas lideradas por el general Juan Antonio Álvarez de Arenales. Su valentía fue reconocida de inmediato por el Libertador José de San Martín, quien les otorgó la «Medalla de Vencedoras».


El conjunto escultórico consagrado a las Heroínas Toledo en el interior de la cripta del Panteón de los Próceres está compuesto por tres bustos en bronce fundido sobre pedestales de mármol clásico.  El emplazamiento de las Heroínas Toledo en el Panteón de los Próceres reviste gran valor. Durante casi dos siglos, este recinto funerario y conmemorativo —erigido sobre el antiguo Colegio Real de San Carlos— se reservó  casi exclusiva a figuras masculinas,   La presencia de Cleofé, María e Higinia rompe esa hegemonía recordando que la independencia del Perú se forjó en las provincias andinas gracias a mujeres indígenas y mestizas que no dudaron en poner el cuerpo y la vida al servicio de la libertad colectiva.

 



6. Obras en el Museo de Arte de Lima (MALI): Elena Izcue, Julia Codesido y Tilsa Tsuchiya


Ubicación: Museo de Arte de Lima - MALI, Palacio de la Exposición, Paseo Colón 125, Parque de la Exposición, Centro Histórico de Lima.


Las salas de arte moderno y contemporáneo del MALI resguardan obras cumbre de tres pioneras imprescindibles del arte plástico peruano: Elena Izcue Cobián, Julia Codesido y Tilsa Tsuchiya. Elena Izcue deslumbró al mundo al redescubrir la estética precolombina y aplicarla al diseño gráfico y textil contemporáneo; Julia Codesido, figura angular del indigenismo, dotó a sus personajes andinos de una monumentalidad expresiva única; mientras que Tilsa Tsuchiya

 construyó un universo mítico y sensual inigualable, fusionando raíces peruanas y orientales con un lirismo desgarrador.


Las piezas exhibidas en el museo revelan una maestría técnica y una potencia cromática apabullante. En los grabados y patrones de Izcue se percibe la síntesis geométrica de las culturas originarias; en los óleos de Codesido impactan los rostros firmes y las manos campesinas cargadas de fuerza colectiva; y en los lienzos de Tsuchiya, los seres híbridos y las atmósferas oníricas suspenden al espectador ante una reflexión poética sobre el cuerpo, la transgresión y el mestizaje. Izcue, Codesido y Tsuchiya rompieron el canon académico conservador de su tiempo, demostrando que la sensibilidad y el intelecto femenino estuvieron a la cabeza de la invención de un lenguaje visual auténticamente peruano y universal.





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