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Ámsterdam con nombre de mujer: Un recorrido por sus estatuas

Actualizado: 7 mar

PAISES BAJOS: AMSTERDAM


Caminar por Ámsterdam no es solo ver canales; también se puede descubrir las huellas de mujeres que, con arte o coraje, también forman parte de su historia.. Aquí te cuento sobre seis paradas que no podés dejar de hacer: "Belle", Monumento a las Mujeres de Ravensbrück, Busto de Tante Leen, Estatua escuestre de La Reina Guillermina y 2 estatuas que recuerdan a nna Frank


1.    "Belle": Un homenaje a la dignidad


Frente a la Oude Kerk (la iglesia más antigua de la ciudad), se encuentra una estatua de bronce que pocos turistas entienden a primera vista. Se llama Belle y representa a una mujer de pie bajo el marco de una puerta, mirando al frente con seguridad.


Mariska Majoor, antigua trabajadora del sexo, fundó en 1994 el Centro de Información sobre Prostitutas (PIC) una organización educativa que cuenta la historia de las trabajadoras del sexo y promueve el respeto hacia ellas. Deseosa de promover el respeto por las trabajadoras del sexo, Majoor decidió erigir un monumento conmemorativo. Encargó su creación a la artista holandesa Els Rijerse y lo inauguró el 31 de marzo de 2007, Día Anual de Puertas Abiertas del Barrio Rojo


Es el primer monumento del mundo dedicado a las trabajadoras sexuales. Su inscripción, "Respeten a las trabajadoras sexuales de todo el mundo", es un recordatorio de que los derechos humanos y la dignidad no excluyen a nadie. 


Todos los años, el 17 de diciembre, Día Internacional contra la Violencia hacia las Trabajadoras del Sexo se reúnen en el monumento y depositan flores junto a la estatua en señal de amor y respeto.



2. Monumento a las Mujeres de Ravensbrück:  


En la famosa Museumplein (Plaza de los Museos), rodeada de arte y cultura, se encuentra este monumento sobrio y conmovedor. En medio de la plaza, entre el bullicio de los turistas que van al museo de Van Gogh y los jóvenes haciendo picnics, se levanta este monumento dedicado a las mujeres holandesas que fueron enviadas al campo de concentración de Ravensbrück durante la Segunda Guerra. Ravensbrück fue un campo de concentración nazi exclusivamente para mujeres de 1939 a 1945, ubicado en el norte de Alemania.

Fue inaugurado en 1975 (al cumplirse 30 años de la liberación) por deseo de las propias sobrevivientes. Ellas querían un lugar en su tierra para recordar a las 1.200 holandesas que fueron enviadas y no volvieron.


Lo que más me llamó la atención es que no es una estatua de bronce tradicional. Los artistas Guido Eckhardt, Frank Nix y Joost van Santen crearon una columna de acero y vidrio que juega con el reflejo del sol. La luz y el sonido representen una presencia constante.  


Ravensbrück fue un lugar de horror, pero también de una resistencia femenina.  Las prisioneras formaron redes de apoyo para mantener la mente ocupada, el espíritu vivo y cuidarse unas a otras. Esto también representa este monumento.



3. Tante Leen: La "Tía" que enamoró a Ámsterdam con su voz  


Si caminás por el barrio de Jordaan, vas a notar que tiene una energía distinta: más bohemia, más auténtica. En una de sus esquinas más pintorescas, te vas a encontrar con el busto de una mujer que sonríe con picardía. Ella es Tante Leen (la Tía Leen), una figura que personifica la alegría y el espíritu trabajador de las mujeres holandesas del siglo XX.


Leen fue una cantante popular que trabajaba en el Café de Bolle Jan. Con su voz y su carisma, se convirtió en la "Reina del Jordaan". Representa a esa mujer de barrio, trabajadora y alegre, que une a la comunidad a través de la música.


 Su nombre real era Helena Polder. No nació en la nobleza ni en la riqueza; era una mujer común que trabajaba como camarera en el Café de Bolle Jan


Nacida el 28 de enero de 1912 en Ámsterdam, Tante Leen no actuó en vivo hasta los 43 años. Antes de eso, se ganaba la vida limpiando y pelando camarones. Un día, los empleados habituales del café donde trabajaba la apuntaron a un concurso de talentos que estaba organizando el sello discográfico Bovema para encontrar la mejor voz del Jordaan. Quedó en segundo lugar, detrás de Johnny Jordaan


Asi se convirtió en una de las cantantes más famosas de los Países Bajos, pero nunca perdió su esencia. A pesar de la fama, siempre fue "la tía de todos", alguien cercano que le cantaba a la vida cotidiana, al amor y a su querido barrio.


Leen representa a esas mujeres que, desde un mostrador o un escenario pequeño, mantienen viva la identidad de un lugar. En una época donde las mujeres tenían roles muy marcados, ella se adueñó del micrófono y del espacio público, convirtiéndose en un ícono de independencia y alegría.

El busto es obra del escultor Hans Bayens y fue inaugurado en 1994. Está ubicado en una pequeña plaza dedicada a los músicos del barrio (la Johnny Jordaanplein), un rincón que celebra la cultura popular de la ciudad



4. La Reina Guillermina:


En el corazón de Ámsterdam, cerca de la Plaza Dam, te vas a encontrar con una estatua ecuestre imponente de una mujer con un abrigo grueso y una postura inquebrantable. Es la Reina Guillermina, quien gobernó Holanda durante 50 años (incluidas las dos Guerras Mundiales) y se convirtió en el símbolo de la libertad de su pueblo.


Esta estatua fue inaugurada en 1972 y fue creada por una mujer: la reconocida escultora holandesa Theresia van der Pant.


Guillermina  fue la primera mujer en gobernar los Países Bajos y lo hizo con una determinación absoluta. Durante la ocupación nazi, se convirtió en la voz que mantenía viva la esperanza de los holandeses a través de la radio (Radio Oranje). Durante la guerra, la fotografía de la reina fue una señal de resistencia contra los alemanes Guillermina abdicó el trono a favor de su hija Juliana en 1948 porque sentía que el país necesitaba una energía más joven para la reconstrucción. Fue una mujer que supo cuándo liderar y cuándo dejar paso a la siguiente generación de mujeres.

  

  • Donde encontrarla: Rokin, 1012 GC Ámsterdam. Está situada en la calle Rokin, muy cerca de la plaza Spui  


5. Ana Frank: La voz que no pudieron silenciar



A pocos metros de la casa donde permaneció escondida por más de dos años, en la plaza Westermarkt, se encuentra una estatua de bronce pequeña y sencilla. Inaugurada en 1977, esta escultura fue creada por el artista Mari Andriessen. A diferencia de otras representaciones, aquí Ana no está sentada escribiendo; está de pie, con las manos en la espalda y una expresión de valentía y expectativ,  parece una niña lista para salir a caminar por esa ciudad que le fue prohibida. 


Es un homenaje a la niña que, a través de su mundialmente famoso diario, se convirtió en el símbolo universal de la esperanza y la denuncia contra la opresión. Su estatua no es solo un recordatorio de la tragedia, sino un monumento a la libertad del pensamiento femenino que nadie pudo silenciar. 


La iglesia Westerkerk, que está justo al lado de la estatua, era el único vínculo sonoro que Ana tenía con el mundo exterior. En su diario cuenta cómo el sonido de sus campanas le   recordaba que la vida seguía afuera.



En Amsterdam existe otra estatua que recuerda a la niña. En el el barrio de Rivierenbuurt, en la plaza Merwedeplein, frente al edificio donde la familia Frank vivió felizmente antes de tener que esconderse, se encuentra esta segunda estatua.



Esta obra fue inaugurada en 2005 y fue creada por la artista Jet Schepp. A diferencia de la estatua de la Westerkerk, esta tiene un aire mucho más nostálgico y personal.


La escultura muestra a Ana cargada de bolsos, vestida con varias capas de ropa. Esto es un detalle real de su diario: el día que se fueron al "Anexo secreto", no podían llevar valijas para no levantar sospechas, así que se pusieron toda la ropa que pudieron encima, a pesar del calor. En la estatua, Ana está girando la cabeza para mirar por última vez su casa, su barrio y su infancia



¿Querés hacer este recorrido? Hacé clic acá para Abrir la Ruta de las Mujeres en Google Maps 


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